Cuentan que después de una tormenta tremenda, el mar se aquietó, las aguas se retiraron y quedaron sobre la arena millones de estrellas de mar. Un hombre, comenzó a devolverlas al mar. En ese momento pasaron unos pescadores que le gritaron: “es inútil lo que haces, son millones. No sirve para nada”. El hombre no se desmoralizó, levantó la estrella que tenía en la mano y dijo: ésta va a vivir, y la devolvió al mar. Por cada niño que nosotros rescatemos de la miseria y la desnutrición, nuestro país va a vivir y nuestra vida va a tener sentido.
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