sábado, 24 de abril de 2010

¿Qué querés que te explique? Si nunca entendiste nada. Si lo que para vos es pasatiempo para nosotros es parte de nuestra sangre.
Si cuando una derrota te pega en la cara te vas en silencio a dormir sin sueño y a nosotros nos encuentra trepados a nuestro alambrado, gritando, con alguna lágrima si querés, pero jamás, jamás, escondiéndonos.
¿Qué querés que te explique? Que me encuentro con la mirada del pibe, con la mirada del flaco que está al lado mio en la popular y se lo que sienten, en cada grito de gol, en la previa o en el festejo final.
¿Qué querés que te recuerde? Que mientras vos aplaudías el proyecto del estadio plateista y frío de 25 y 32, nosotros ya saltábamos en nuestro propio templo al grito de que el Lobo es del Bosque.
O querés que te recuerde que nosotros estamos en nuestro bosque pasional, y vos deambulas, buscando comodidad.
O quizás no sabés que vos vas a la cancha a aplaudir a un jugador y nosotros vamos a entregar el alma en cada grito por la camiseta.
O que nuestra camiseta no cambia de colores como la tuya, es única y representa la fidelidad de una tribu, nuestro lugar, neustra manera de ser, y la tuya está en cientos de equipos, vulgar. Quizás porque la elegiste mirando a Europa. Porque siempre fuiste un medio pelo, mirando babeado los estadios del viejo continente y los festejos medidos, programados. Nunca fuiste choripán, tren, avalancha de visitante, nunca fuiste caravana de joda, nunca pudiste ser lo original, lo espontáneo, lo pasional.
¿Qué querés que te explique? Si basta verte siempre con una camisetita nueva, con la banderita que compraste cuando se dieron los resultados nada más. Nunca te vi una camiseta gastada, rota. Andás del paso de la moda: con pulseritas, remeritas que dicen "lo vi cuando estaba primero" en cambio nosotros, vos lo sabés, lo vemos siempre, más allá de la tabla de posiciones: estamos presentes, somos inclaudicables.
Si nunca entendiste nada ¿Qué querés que te explique? Que mientras vos hablas de un jugador nosotros hablamos de pasión, mientras vos preferís sentarte nosotros elegimos saltar, que mientrás vos te qeudabas mudo nosotros desatábamos la fiesta con bandera gigante con mi Lobo querido o con globos y con papelitos y con bombas de humo y con bombas de estruendo o con cartulinas.. si lo sabés: ahí, donde el fútbol se distingue, se hace popular, se construye mito: mi tribuna-pueblo gana por afano.
¿Querés que te recuerde que no hay copa ni torneo que te pueda llevar a sentir un poco de esa alegría desbordante que llevamos nosotros en cada acto de nuestras vidas, ni ese temple combativo, ni la hermandad a la hora del partido que nos une en el mismo aliento, más allá de lo que suceda en el verde césped?
Ya es tarde. No te puedo explicar lo que no sos capaz de sentir. Cuando vayas a ese moderno escenario que diseño un simpatizante de tu equipo, mirá a tu alrededor. No te mientas a vos mismo, mirá bien.. Vas a ver muchas chicas del centro, con anteojos de sol, mandando mensajitos con el celular nuevo, hablando de las piernas de algun jugador.
Mucho escudito discreto. Camisetas con poco uso, nuevitas. Muchos de local Y tan pocos de visitante, tan pocos.. Si flota la apatía, si elegiste sentarte en una mole sin colores a aplaudir los buenos resultados, esa es tu historia. Hablarás solo de algún resultado de un equipo. No tenés mucho más que contar. Pero sabés que de nada sirve un trofeo si no hay un sentimiento detrás. El escritor uruguayo Eduardo Galeano dice " el futbol sin hinchada es como bailar sin música". y es verdad. ¿De qué sirve la gambeta sin el ole resonando en la tribuna? ¿De qué sirve una vuelta olímpica para gente que está presente solo si no llueve? ¿Qué sería el futbol, sin el coro de miles de gargantas, sin los miles de saltos, sin los besos a la camiseta, sin las banderas flameando, es decir, todas esas demostraciones de pasión, que a Gimnasia le sobran? ¿Qué sería del fútbol si no hubiera una hinchada como la del Lobo, capaz de un terremoto por un gol? Acaso sería apenas un juego deportivo, como tantos otros y no un fenómeno social y cultural.
Pero, ¿Qué te voy a explicar? Si vos primero mirás lo que hacen las tribunas verdaderas, las que se llaman "La 22" por su locura; "La guarda imperial", "La doce", "Los borrachos del tablón", "Los canallas" y después imitás, mal. Si ni nombre ni apodo tenés. ¿Te tengo que recordar que en la Plata hay Bosque, no selva? Hasta esa mentira en función nuestra inventaste.
¿Qué te voy a explicar? Si vos forzás lo que no te nace hacer. Repetís consignas que no son tuyas, fingis un sentimiento pero nunca te jugaste ni diste un salto de más, porque dependes exclusivamente de un resultado. Estas atado a la suerte de un jugador. Vos lo sabés.. nunca hablan de vos, hablan de algun equipo. En cambio nosotros Despertamos respeto y admiracíon por nuestra bravura, nuestra resistencia y nuestra locura.
Vos necesitás el resultado para tocar bocina. Nosotros en todas nuestras horas somos ¡Triperos! de las muelas a los huevos. En cada acto, en la noche de vigilia, en la canción, en el abrazo, en el saludo, en el reencuentro, en el camnino hacia el Bosque, en el techo del tren, en el tatuaje en la piel, en la forma y contenido, en la adversidad y en la victoria, en la esperanza, en la búsqueda constante, de cualquier motivo para desatar nuestra alegría.. ¡Triperos!
A nuestra manera, muy nuestra, con nuestras creencias, nuestra fe, somos los fieles que hacemos de Gimnasia una religión, del Bosque nuestro templo, de nuestro aguante una identidad, de nuestro pueblo una locura, de nuestra vida una aventura, levantando la bandera de la esperanza, infatigables, siendo un ejército de Lobos que forjan un destino de grandeza que no necesita de triunfos deportivos para crecer y festejar.
A nuestra manera, tan nuestra, y vos algo de eso si lo sabés, cada vez que nos das por muerto volvemos a aparecer, de joda cantando y con los bombos, demostrando que somos incondicionales y eternos. A nuestra manera siendo de noche y de día, en cuerpo, acción y alma: ¡Triperos!

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